Siento la necesidad imperiosa de inmortalizar en palabras este momento.
Para recordar, para testimoniar la verdad.
Me planto delante del espejo y miro hacia el frente, curioso, asombrado. Y mantengo la postura inmóvil, la mirada fija, la mirada perdida dentro de esa mirada.
No sienten dolor externo, no escuece, los párpados no le piden descansar...
Y caes en la cuenta de que no has parpadeado, y no lo vas a hacer esta vez.
Ha llegado el momento de mirarse a uno mismo sin parpadear. Y ser capaz de ver ahí fuera, ahí dentro. Y poder responderse a las preguntas que florecen.
Mika's golden falto de originalidad cerraba aquél ciclo... para reencontrarse quizá.
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